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Número 3 ~ Agosto 2009

Contar, habitar el mundo

Tropofonia - imagesJulio de reclusión ha pasado. El tercer número debió esperar para hacer su aparición, pero ya está en la calle. Mientras llueven las alertas, nosotros hablamos de literatura. ¿Banal? ¿Una forma de aislarnos? ¿Una forma de no ver? No daremos esa respuesta. Alejandra Pizarnik, cede una pista:

una mirada desde al alcantarilla

puede ser una visión del mundo

la rebelión consiste en mirar una rosa

hasta pulverizarse los ojos

Dos meses atrás, entrevistamos a Rodolfo Castro, un narrador argentino que reside en México, y una de las cosas que dijo fue que la narración oral “fue primero un camino de supervivencia” y luego una manera de habitar el mundo. Mientras tanto, para él y su familia, sobre todo durante los meses en que el gobierno mexicano decretó el cese de las actividades con público masivo, la lectura “se volvió un lugar de encuentro”.

En definitiva, siempre se trata de contar. Paul Ricoeur dice que “el tiempo se hace tiempo humano en la medida en que se articula de un modo narrativo, y la narración alcanza su plena significación cuando se convierte en una condición de la existencia temporal”. Contar. Esa necesidad imperiosa, ese gesto inicial: Isak Ibsen -una de las mayores cuentistas de todos los tiempos- dijo alguna vez que “todas las penas pueden soportarse si las ponemos en una historia o contamos una historia sobre ellas”.

En este número, pusimos el oído para el lado del norte y entrevistamos a Orlando Van Bredam, un escritor formoseño de mucho talento. Desde Formosa, nos envió dos microcuentos, ese género que cultivan Augusto Monterroso o Ana María Shua. Género radial por excelencia, y -en definitiva- humano. Quién no ha contado un cuento, una anécdota, quién no ha exagerado una historia de amor, o se dejó llevar alguna vez por un chisme de barrio para convertirlo a su vez en otra historia distinta.

Además, colaboración de Juan Pablo Angelone, para ratificar que el cuento en Rosario no es verso. Otra entrega del capítulo de traducciones:

Walt Withman, gentileza del trabajo meticuloso de Erno y Nicolás. Faure pone el cuerpo entre las adicciones y la literatura. Como si fuera poco, un ensayo de Cristian Cutró, que desde la praxis establece conexiones con la teoría teatral y brinda herramientas para entender mejor el lenguaje de las tablas.

Tropofonia crece. A ritmo lento, como se extiende la humedad sobre las paredes. Como un espacio de conexiones. La radio es un lugar que habitamos para ejercitar nuestra imaginación, y esta revista, un torbellino de palabras, un mälström de personajes con necesidad de contar. La poeta uruguaya Circe Maia, escribe:

Hablarte, hablarme.

Es tiempo/ es tiempo ahora

de voces entre voces apoyadas.

Número 2 ~ Mayo 2009

Estrategias de tercos

Tropofonia - images“La invención no es la obra de grandes hombres ni está representada exclusivamente por las grandes ideas sino que es más bien el resultado de la colaboración y coordinación de una multitud de agentes a la vez sociales e infinitesimales y de sus ideas raramente gloriosas, en general anónimas, muchas veces presentes en hombres muy pequeños, e incluso en pequeñas ideas, en innovaciones infinitesimales aportadas por cada uno a la obra común.”

Mauricio Lazzarato

Política del acontecimiento

El segundo número de Tropofonia (sin acento, el asunto sigue siendo tema de debate dentro del grupo) aparece en medio de una terrible crisis, escalofriante, de dimensiones impensadas; ente abstracto si los hay o concreto, si pensamos en el muro que hace tiempo intentaron levantar los vecinos de un barrio de Buenos Aires para “impedir los robos”. En medio de este pánico colectivo Tropofonia se propone hablar de literatura y pretender -ilusos de nos, pero tercos- que la gente disfrute de la lectura, de autores conocidos y no tanto.

En este número presentamos una entrevista a Hugo Gola, poeta santafesino radicado en México, la segunda parte del ensayo “La escritura dramática” y un texto experimental traído de los tiempos de Erno. La pequeña Guattarí -en fuga- reaparecerá en el próximo número. Además, poemas de Joaquim Palmeira, poeta performático al mejor estilo Oliverio Girondo o Nestor Perlongher, radicado en Belo Horizonte y uno de los integrantes de Tropofonia Brasil. Los poemas están incluidos en el libro “Lágrimas en el Lago de Púrpura”, edición bilingüe publicada por Tropofonia Editorial en abril de 2009.

La crisis actual puede pensarse en términos de escasez de curiosidad e imaginación. En mayo, en Radio Nacional AM 1300, Tropofonia presentará cuatro autores que usaron esas dos herramientas para sobrevivir y escribir una obra única: uno que trabajó como empleado de una compañía de seguros -Franz Kafka-, uno que acompañó películas mudas con el piano -Felisberto Hernández-, otro cambió la abogacía por la metafísica -Macedonio Fernández- y otro trabajó en una revista de crucigramas -Mario Levrero-.

La estrategia que los tercos momofónicos eligen es el trabajo grupal y la insistencia ante el “no”. ¡No! ni subsidios, ni dinero del Estado hemos visto aún. ¡No! “Por la crisis”, nos dicen algunas empresas privadas. ¡No! “¡Cómo puede ser que no ganen plata!”, nos dicen algunos familiares. Aún así, no nos amedrentan. Nos quedamos con el silencioso sí de usted. Sí, el de usted que está leyendo estas líneas.

Hay una secreta convicción en la geografía elegida, hay una evidente terquedad en la insistencia, hay un manifiesto contagio en la necesidad de espacio. Por estas razones, y otras que se van quitando a la inconsciencia y al instinto, seguimos adelante.

Número 1 ~ Diciembre 2008

Ojo con los momos

Tropofonia - imagesTropofonía es un espacio de fe. Un espacio mutante. Las páginas que usted tiene en sus manos no son más que un tentáculo, una manifestación de dos años de trabajo grupal. Tropofonía nació de encuentros de lectura, talleres de teatro, charlas trasnochadas, necesidad de contención humana, entre otros (ingredientes que no podemos nombrar).

Desde febrero de 2007 Tropofonía existió como un programa radial de dos horas semanales. Durante el 2008, uno de los integrantes se mudó a La Paloma, y desde allí creó Tropofonía Uruguay. Sin premeditarlo, y casi como consecuencia de lo difícil que es difundir literatura y actividades culturales en radio, ambos programas adoptaron la modalidad de una hora de emisión semanal. FM AZ (Rosario) y Cadena de la Costa (La Paloma), son los responsables de que estemos en el aire.

No conformes con eso, los momofónicos han puesto en marcha www.tropofonia.com.ar un espacio de difusión del trabajo de distintos artistas, muy distintos entre sí. No creemos en los cánones tradicionales de la crítica literaria, ni en la lucidez de la intelectualidad académica, no creemos que el artista sea un ser iluminado, ni alejado del Planeta Tierra, simplemente creemos en juntarnos-encontrarnos-transformarnos, a partir de autores que disfrutamos por su producción, por el quiebre que produjeron (o no), por el aura que tienen (o no), porque marcaron alguna época de nuestras vidas (o no).

Creemos en el cruce de lenguajes, creemos en que la radio ofrece a los sentidos una capacidad enorme de transmisión y contagio, y que el trabajo grupal -aunque a veces engorroso y lento-termina enriqueciendo lo que somos. Dice Luis Alberto Spinetta:

“Soy tan frágil que tengo.../ (como vos) / que transformarme...”

Vamos tanteando, probando cosas en el caos, haciendo caso al disfrute, al goce que produce una lectura, una página, incluso -a veces- apenas un verso. Así elegimos y nos afectamos. “Tropofonia pretende ser más que un programa de radio, quiere ser una rebelión radiofónica...”, se escucha en el comienzo. Suena pretencioso, sin embargo, que hoy estés acá, y creas que valió la pena, y te lleves parte de este pequeño ser, es más que suficiente. Ten cuidado: quizá seas el próximo momofónico.